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Obsesiones

ASOCIACIÓN TOC MADRID: Ayuda para tratamiento de TOC y obsesiones

Las obsesiones son pensamientos involuntarios, repetitivos y de alta frecuencia que aparecen en nuestra mente sin que lo deseemos; pueden estar expresadas en forma de frases o de imágenes. El contenido siempre es amenazante, moralmente inaceptable, grotesco o extraño para la persona que lo sufre.

Obsesiones de contaminación

Preocupaciones por la suciedad, contaminantes o secreciones corporales que pueden contagiar alguna enfermedad. Se puede contraer una enfermedad por estrechar la mano a alguien o por permanecer en la sala de espera de un hospital. Los objetos son clasificados como limpios o contaminados, evitando estos últimos.

Obsesiones agresivas

Están basadas en el temor a dañar a otros o a sí mismos. Pueden ser imágenes violentas o miedos a proferir insultos o a cometer delitos o actos en contra de la moral, o de ser responsable de algo terrible que pueda suceder como un incendio. Objetos con puntas como cuchillos o tijeras son los desencadenantes de los temores de causar algún daño a alguien.

Obsesiones de necesidad de simetría y precisión

Son pensamientos acerca de colocar los objetos de manera determinada o simétrica, de hacer y deshacer de manera exacta acciones motoras. En este tipo de obsesiones existe también el tipo enlentecimiento excesivo, el mayor temor es tener que reiniciar una secuencia desde el principio por haber hecho algo de manera incorrecta. En este tipo de obsesiones también se pueden dar obsesiones de pensamiento mágico: son pensamientos acerca de que si se realizan ciertos rituales pueden prevenir un desastre imaginario y si los llevan a cabo de manera incorrecta, tienen miedo de ser responsables de la catástrofe imaginada.

Obsesiones de duda o responsabilidad patológica

Son preocupaciones por dejar de verificar algo de manera total o repentinamente, algo malo puede ocurrir de manera inmediata. Los afectados se sienten invadidos por dudas de verificación (por ejemplo si han cerrado la llave de gas).

Obsesiones de coleccionismo

Son ideas, pensamientos o impulsos de acumular objetos que son objetivamente inútiles. El afectado los acumula para mantener el orden y por si alguna vez los van a querer volver a utilizar.

Obsesiones sexuales

Pensamientos o imágenes sobre tener relaciones sexuales con niños, incestuosas o con animales. También pueden ser pensamientos sobre tener conductas aberrantes o volverse homosexuales.

Obsesiones somáticas

Son preocupaciones extremas por funciones corporales o por aspectos de la imagen corporal o a desarrollar una enfermedad grave. Los temores más frecuentes son a contraer SIDA, un ataque cardiaco o cáncer.

Obsesiones religiosas

Están relacionadas a pacientes que han tenido una educación exigente con valores morales rígidos. Son pensamientos sobre la necesidad de confesar pecados mínimos o que no sucedieron pero que los pacientes suponen haber cometido y se sienten culpables.

En muchas ocasiones hemos recibido consultas de personas que no están seguras de tener un trastorno obsesivo compulsivo porque sus síntomas no son los habituales que se describen en la literatura al respecto. Efectivamente hay una gran variabilidad en cuanto a la manifestación de síntomas que pueden experimentarse en el TOC y que dependen de múltiples factores. A continuación describimos alguno de los trastornos relacionados con el TOC y cuyo tratamiento es similar.

Trastorno de acumulación

Dificultad persistente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independientemente de su valor real.
Esta dificultad es debida a una necesidad percibida de guardar las cosas y al malestar que se siente cuando uno se deshace de ellas.
La dificultad de deshacerse de las posesiones da lugar a la acumulación de cosas que congestionan y abarrotan las zonas habitables y alteran en gran medida su uso previsto. Si las zonas habitables están despejadas, sólo es debido a la intervención de terceros (p. ej., miembros de la familia, personal de limpieza, autoridades).
La acumulación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento (incluido el mantenimiento de un entorno seguro para uno mismo y para los demás).
Puede acompañarse con adquisición excesiva de cosas que no se necesitan o para las que no se dispone de espacio.

Trastorno dismórfico corporal

Preocupación por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia a otras personas.
En algún momento durante el curso del trastorno, el sujeto ha realizado comportamientos (p. ej., mirarse en el espejo, asearse en exceso, rascarse la piel, querer asegurarse de las cosas) o actos mentales (p. ej., comparar su aspecto con el de otros) repetitivos como respuesta a la preocupación por el aspecto.
La preocupación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
Con dismorfia muscular: Al sujeto le preocupa la idea de que su estructura corporal es demasiado pequeña o poco musculosa.
Con imperfecciones reales: Es similar al trastorno dismórfico corporal excepto en que los defectos o imperfecciones en el aspecto físico son claramente observables por otras personas (es decir, se aprecian en
grado superior a “ligeros”). En estos casos, la preocupación por estas imperfecciones es claramente excesiva y causa problemas o malestar importante.
Sin comportamientos repetitivos: Presentaciones que cumplen el trastorno dismórfico corporal excepto en que el sujeto no realiza comportamientos o actos mentales repetitivos en respuesta a la preocupación por el aspecto.
Trastorno de comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo: Se caracteriza por comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo recurrentes (p. ej., morderse las uñas, morderse los labios, morderse la mucosa de las mejillas) e intentos repetidos de disminuir o abandonar estos comportamientos.

Tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo)

Arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que da lugar a su pérdida.
Intentos repetidos de disminuir o dejar de arrancar el pelo.
Arrancarse el pelo causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Trastorno de excoriación (rascarse la piel)

Dañarse la piel de forma recurrente produce lesiones cutáneas.
Intentos repetidos de disminuir o dejar de rascarse la piel.
Rascarse la piel causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Celos obsesivos:

Se caracterizan por la preocupación no delirante acerca de la infidelidad percibida de la pareja. La preocupación puede derivar en comportamientos o actos mentales repetitivos en respuesta a la preocupación por la infidelidad; causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral, u otras áreas importantes del funcionamiento; y no se explican mejor por otro trastorno mental como el trastorno delirante, celotípico o el trastorno de personalidad paranoide.

Otras obsesiones

Existen otro tipo de preocupaciones que en ocasiones son diagnosticadas como fobia social, en el que el sujeto afectado teme y evita todo contacto social. Sin embargo, en lugar de un temor de avergonzarse de sí mismos o a ser juzgados duramente por los demás debido a su ineptitud social, quienes lo sufen describen un miedo a ofender o perjudicar a otras personas. El enfoque de la evitación es pues, más que evitar dañarse a sí mismo, impedir dañar a los demás como un círculo vicioso de exámenes y reproches hacia uno mismo.
Creen o sienten que sus actitudes, comportamiento o características físicas, no son las requeridas o adecuadas en las situaciones sociales. Como resultado de estos sentimientos experimentan un miedo acusado y sufrimiento persistente en forma de angustia emocional, ansiedad, vergüenza, y otros sentimientos de tensión cuando se enfrentan a diversas circunstancias sociales. Además, estas personas se preocupan por no poder mantener relaciones saludables con los demás. Cuando se trata de socializar, evitan las situaciones sociales e interpersonales potencialmente ansiógenas, dolorosas y embarazosas, al mismo tiempo que son reacios a intentarlo.

  • Fobia a ruborizarse (eritrofobia).
  • Fobia a mantener contacto visual.
  • Fobia a tener mal olor corporal (síndrome de referencia olfativo, bromidrosifobia, osmofobia, olfatofobia).
  • Miedo excesivo a tener una deformidad corporal.
  • Koro: Un episodio súbito de ansiedad intensa de que el pene (o la vulva y los pezones en las mujeres) se retraerá en el cuerpo y posiblemente causará la muerte.

 

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